1Puerta de Adriano
Arco romano de tres pasos levantado en honor a la visita del emperador Adriano, en el año 130. Pasó siglos escondido dentro de la muralla y hoy es la puerta de Kaleiçi.
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En Antalya, la ciudad termina en un acantilado y el río Düden no se molesta en buscar una playa: se desploma unos 40 metros directo al Mediterráneo, a la vista de quien pasa en barco allá abajo.
Las letras de bronce de la inscripción en honor a Adriano se hallaron al pie de la puerta y se dispersaron por Europa: nueve están en Viena, dos en Berlín y otras en museos de Inglaterra.
El río Düden desaparece en un sumidero y solo reaparece 18 km más allá, en una fuente kárstica. Poco después, se despeña desde lo alto del acantilado directo al mar.
Entre 1937 y 1972, el Museo de Antalya funcionó dentro de la mezquita del Minarete Yivli, antes de tener edificio propio.
En 2020, el aeropuerto de Antalya recibió por primera vez más pasajeros internacionales que los dos aeropuertos de Estambul.
El piyaz de Antalya, ensalada de alubias blancas con salsa de tahini, tiene registro de indicación geográfica desde 2017.
1Arco romano de tres pasos levantado en honor a la visita del emperador Adriano, en el año 130. Pasó siglos escondido dentro de la muralla y hoy es la puerta de Kaleiçi.
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2Minarete selyúcida de ladrillo rojo, con ocho estrías y restos de azulejo turquesa, que se eleva 38 metros y se volvió símbolo de la ciudad. La mezquita contigua sigue activa.
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3El casco antiguo amurallado de Antalya: unas 3000 casas de tejado de cerámica en callejuelas de piedra que bajan en cuesta desde la muralla hasta el puerto antiguo.
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4El puerto de época romana convertido en marina al pie de la muralla. De allí salen los barcos que bordean los acantilados hasta la cascada Düden, y la playita de Mermerli queda pegada a las rocas.
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5Torre del siglo II, de unos 14 metros, con base cuadrada y remate redondo, en la esquina suroeste de las murallas de Kaleiçi, junto a un parque al borde del acantilado para ver el atardecer.
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6Ciudad antigua a unos 15 km al este del centro, ya fuera de Antalya, con puerta de torres gemelas, un canal que corría por el medio de la calle principal y estadio en forma de herradura.
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7Teatro romano del siglo II, a unos 40 km al este de Antalya, tan bien conservado que aún acoge un festival de ópera y ballet. Los selyúcidas lo usaron como caravasar.
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8Dos caídas del mismo río: la de abajo se despeña 40 metros directo al Mediterráneo, cerca de la playa de Lara; la de arriba, en Kepez, tiene una gruta detrás de la cortina de agua.
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9Ciudad antigua a unos mil metros de altitud, a unos 30 km al noroeste de Antalya, que Alejandro Magno cercó en el 333 a. C. y acabó desistiendo de atacar.
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10Unos 7 km de guijarros menudos al oeste del centro, con agua clara, Bandera Azul y la sierra de Beydağları justo detrás. Tiene un tramo público y decenas de playas con servicios.
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11Ruinas en una península a unos 80 km al este de Antalya, con el Templo de Apolo en la punta, un teatro enorme y una villa veraniega construida sobre la ciudad antigua.
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1Adriano visitó Attaleia en el año 130, y la ciudad respondió con un arco de mármol blanco sobre pilares de granito, tres pasos y frisos de flores y rosetas. El piso superior, que probablemente tenía estatuas del emperador y su familia, se perdió. Lo que queda mide unos 8 metros y estuvo mucho tiempo embutido en la muralla, hasta que reapareció cuando esta se derrumbó, en los años 1950.
Mire al suelo al cruzar: bajo un piso transparente aparece el empedrado romano original, con surcos hondos dejados por generaciones de carretas que entraban y salían de la ciudad. Restaurada en 1959, la puerta sigue siendo la entrada más usada al casco antiguo, solo que ahora el tráfico es de gente con un helado en la mano.
2El minarete probablemente se encargó durante el reinado del sultán selyúcida Alaeddin Keykubad I, entre 1220 y 1237, pocos años después de que la ciudad pasara a los selyúcidas. La torre de ladrillo rojo se eleva 38 metros sobre una base cuadrada de piedra, con el fuste dividido en ocho estrías. Los fragmentos de azulejo turquesa y azul oscuro que aún resisten dan una idea de cómo brillaba.
La mezquita contigua, con seis cúpulas apoyadas en doce columnas reaprovechadas de edificios más antiguos, fue reconstruida en 1373 y sigue en uso. Entre una oración y otra, la visita exige hombros y rodillas cubiertos, zapatos fuera de la alfombra y pañuelo en el pelo para las mujeres. Por un tramo de piso de vidrio se ven canales de agua antiguos, hallados en la última restauración.
3Una muralla en forma de herradura abraza el barrio, y cada tramo lo dejó alguien distinto: griegos del período helenístico, romanos, bizantinos, selyúcidas y otomanos. Dentro sobreviven unas 3000 casas de tejado de cerámica, muchas convertidas en pequeñas posadas, cafés y restaurantes, además de museos y antiguas madrasas.
La mejor manera de conocer Kaleiçi es olvidarse del mapa. Las callejuelas bajan hacia el mar, así que cualquier camino equivocado termina en el lugar correcto: el puerto. A mitad de trayecto se cruzan la Yivli, la Puerta de Adriano allá arriba y, cerca del borde sur, la Torre Hıdırlık. La vuelta, esa sí, es cuesta arriba.
4El puerto de la antigua Attaleia sigue en el mismo lugar, en una bahía protegida al pie de Kaleiçi. Los barcos de carga dieron paso a yates y embarcaciones de paseo alineados en el muelle, y quien baja por las callejuelas del casco antiguo llega directo al agua, sin tener que cruzar ninguna avenida.
El plan más buscado es salir en barco y seguir la costa de acantilados hasta la cascada Düden Inferior, que cae directo al mar. El paseo corto dura unas 2 horas y, según quienes lo hacen, funciona todo el año cuando el tiempo lo permite; los más largos incluyen paradas para nadar. Para un chapuzón sin barco, la playa de Mermerli está junto a la marina.
5La Torre Hıdırlık ocupa la esquina suroeste de las murallas de Kaleiçi, ya dentro del parque. Construida en el siglo II, mide unos 14 metros y tiene una forma que parece hecha por dos arquitectos que no se hablaron: abajo, un bloque cuadrado; arriba, un cilindro. El resultado es una de las siluetas más fáciles de reconocer del casco antiguo.
Al lado, el Parque Karaalioğlu sigue el borde de los acantilados y es el lugar más fácil del casco antiguo para ver bajar el sol sobre la bahía, con la sierra de Beydağları recortada al otro lado del agua. La torre, iluminada de lado por el sol bajo, hace el resto de la foto.
6Perge está en el distrito de Aksu, a unos 15 km al este del centro, ya fuera de la ciudad. La muralla es del siglo III a. C., y la puerta sur conserva dos torres de tres pisos. A comienzos del siglo II, Plancia Magna, sacerdotisa de Artemisa y la mayor benefactora de la ciudad, convirtió esa entrada en un conjunto monumental, y su nombre sigue asociado a las ruinas.
Por la calle principal bajaba un canal de agua con una serie de pequeñas cascadas, y se puede seguir su trazado hasta el final. El estadio en forma de herradura y el teatro, con capacidad para unas 12 000 personas, quedan fuera de las murallas. Según los Hechos de los Apóstoles, Pablo pasó por aquí en sus viajes.
7Fuera de la ciudad, en el distrito de Serik, a unos 40 a 45 km al este del centro, el teatro de Aspendos fue proyectado en el siglo II por el arquitecto Zenón, nacido allí mismo. La cávea mide unos 96 metros de diámetro y tiene lugar para en torno a 7000 personas. Siglos después, los selyúcidas repararon el edificio, lo usaron como caravasar y, en el siglo XIII, transformaron el escenario en palacio.
Y el público volvió a llenarlo. Desde 1994, la Ópera y Ballet del Estado organiza allí un festival anual que reúne a unos 10 000 espectadores, bastante más que las plazas previstas por Zenón. Reserve un rato para el acueducto romano, de 19 km, cuyo tramo final tiene un sifón invertido muy bien conservado.
8La Düden Inferior, en el barrio de Lara, a unos 8 km del centro, es la más fotografiada: el río cae cerca de 40 metros desde lo alto del acantilado directo al mar, y el parque de alrededor tiene miradores al borde del precipicio. Una caminata corta por la costa lleva a la playa de Lara, de arena y bordeada de resorts, la zona de los grandes hoteles de la ciudad.
La Düden Superior está en el distrito de Kepez, a unos 12 km al noreste del centro, en un parque cercado y con entrada de pago. Allí el agua resurge después de correr oculta bajo la tierra y cae entre árboles. Una gruta húmeda y resbaladiza lleva detrás de la caída, y el ruido allá dentro apaga cualquier conversación.
9Termessos está fuera de la ciudad, a unos 30 km al noroeste del centro, dentro del Parque Nacional Güllük Dağı-Termessos, en una plataforma a unos mil metros de altitud en la ladera de la montaña. Sus habitantes eran los solimos, pueblo citado por Homero en la Ilíada. Alejandro Magno cercó la ciudad en el 333 a. C., evaluó la subida y siguió hacia el norte sin atacar.
Una carretera empinada sube desde la vía principal, y el resto se hace a pie, entre muros caídos y bloques de piedra. El premio es el teatro, helenístico y reformado por los romanos, para 4000 a 5000 espectadores, asomado a la llanura de Panfilia. Por la ladera se reparten necrópolis con tumbas excavadas en la roca.
10Konyaaltı es una playa de guijarros, y eso tiene ventajas: el agua se mantiene clara y la toalla vuelve al hotel sin arena. El ayuntamiento habla de unos 7 km de costa cubierta sobre todo de guijarros pequeños, con algunas franjas de arena fina, y la playa tiene certificación Bandera Azul por la calidad del agua.
Lo que distingue a Konyaaltı es el paisaje: las montañas de Beydağları se levantan justo detrás del mar, y nadar mirando la sierra cambia la idea de playa de quien está acostumbrado a las costas de arena. La costa tiene un tramo público y más de 30 playas gestionadas por empresas. Los socorristas patrullan la franja de guijarros, y detrás hay un parque con cafés y hoteles.
11Side ocupa una península de cerca de 1 km de largo por 400 metros de ancho, en el municipio de Manavgat, a unos 80 km al este de Antalya. Fue uno de los grandes puertos de Panfilia, y Atenea, la protectora de la ciudad, aparecía en las monedas. A comienzos del siglo XX, inmigrantes llegados de Creta fundaron la villa de Selimiye sobre las ruinas, y la vida de hoy transcurre entre ellas.
El teatro del siglo II tenía lugar para entre 15 000 y 20 000 personas, según las estimaciones, y está en restauración. Un antiguo baño romano se convirtió en museo, con estatuas y sarcófagos. En la punta de la península, las columnas del Templo de Apolo miran al mar.
El aeropuerto (AYT) está a unos 13 km al noreste del centro y se conecta con la ciudad por el AntRay, el tranvía urbano, que también llega a Aksu, el distrito de Perge. Por él pasaron algo más de 39 millones de pasajeros en 2025, una cifra de aeropuerto de metrópoli.
En la Yivli, hombros y rodillas cubiertos para todos y cabello cubierto para las mujeres; los zapatos se quitan antes de la alfombra. La visita se detiene en las cinco oraciones diarias, cuyos horarios cambian a lo largo del año. Hable bajo, no pase delante de quien reza y no fotografíe a personas orando.
En julio y agosto, las máximas medias rondan los 35 °C y casi no llueve. Haga las ruinas nada más abrir, deje la tarde para el mar y lleve agua para todo. En invierno, la lluvia es frecuente, sobre todo en diciembre.
Perge queda cerca del AntRay, pero Aspendos, Termessos y Side están lejos de las líneas urbanas. Coche de alquiler, taxi acordado o excursión suelen ser las opciones más sencillas; consulte antes los autobuses disponibles, porque las líneas y los horarios cambian.
El Museo de Antalya, que guarda las estatuas de Perge, cerró en julio de 2025 para la demolición del edificio y la construcción de una nueva sede. Antes de planificar la visita, compruebe si ya reabrió.
La lira turca oscila mucho, y los valores de entradas, barcos y taxis cambian de una temporada a otra. Por eso esta guía no trae precios: consúltelos cerca de la fecha y acuerde el valor de las excursiones antes de embarcar.
La cocina de Antalya gira en torno al tahini, la pasta de sésamo: va en las alubias, en la salsa y en el meze. El almuerzo clásico es köfte en brocheta con una ración de piyaz al lado, dupla que los lugareños piden casi siempre junta. De las montañas del Tauro, en el interior, viene el tandır de cabrito, cocido despacio durante horas, herencia de los nómadas yörük. Y el postre típico es un helado quemado a propósito en el fondo de la olla.
Ensalada de alubias blancas con salsa de tahini, limón, vinagre y ajo, cubierta de cebolla, tomate, huevo cocido y perejil.
Albóndigas alargadas, solo de carne picada y sal, doradas en brocheta de metal y servidas sobre pan con perejil, tomate o verduras a la parrilla.
Meze cremoso de tahini con zumo de limón, ajo, comino y pimentón picante, para mojar el pan o acompañar carnes.
El helado quemado de la ciudad: el fondo se tuesta a propósito durante la preparación, lo que le da al helado un sabor ahumado, especialidad que las guías dicen que solo existe en Antalya.
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