Sobre Tower Bridge
La escena que vale la espera es la del puente abriéndose: los dos brazos del tramo central, de más de mil toneladas cada uno, suben despacio mientras coches y peatones esperan y un barco pasa como si fuera lo más normal del mundo. Inaugurado en 1894, tras ocho años de obras, todavía se levanta unas mil veces al año.
Allá arriba, las pasarelas entre las dos torres estuvieron cerradas de 1910 a 1982 y, desde 2014, tienen tramos de suelo de cristal: miras hacia abajo y ves autobuses y barcos pasando bajo tus zapatos. La visita termina en las salas de máquinas victorianas, donde están los motores de vapor originales.










