1Masjid Jamek
Mezquita de 1909 levantada justo en el encuentro de los ríos Klang y Gombak, el punto que dio nombre a Kuala Lumpur. Los visitantes entran fuera de los horarios de oración.
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En la Masjid Jamek, dos ríos barrosos se encuentran y le dan nombre a la ciudad: Kuala Lumpur significa "confluencia fangosa". Unas calles después, un templo hindú comparte la acera con Chinatown.
Kuala Lumpur significa, en malayo, "confluencia fangosa": la ciudad nació en el encuentro de los ríos Klang y Gombak, exactamente donde hoy está la Masjid Jamek.
Brickfields se llama así porque fue allí, en un terreno de arcilla, donde se fabricaron los ladrillos de la ciudad después de que un incendio y una inundación destruyeran las construcciones de madera y paja en 1881.
En 2024, la cultura del desayuno malayo, que incluye el nasi lemak y el teh tarik, entró en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO.
Entre 1998 y 2004, las Torres Petronas fueron los edificios más altos del mundo; perdieron el título frente al Taipei 101, pero siguen siendo las torres gemelas más altas del planeta.
1Mezquita de 1909 levantada justo en el encuentro de los ríos Klang y Gombak, el punto que dio nombre a Kuala Lumpur. Los visitantes entran fuera de los horarios de oración.
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2El antiguo campo de críquet de los británicos, donde la bandera de la Malaya independiente se izó por primera vez en 1957, frente a un edificio colonial de estilo mogol.
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3Templo hindú fundado en 1873, con una torre de entrada de cinco niveles cubierta de divinidades esculpidas y pintadas, encajado en medio de Chinatown.
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4La calle principal del Chinatown de Kuala Lumpur, cubierta y peatonal, donde se regatea, se come en puestos y se encuentra la ciudad de los antiguos mineros de estaño.
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5Cuevas de caliza con templos hindúes, una estatua dorada de Murugan de unos 43 metros y 272 escalones de colores hasta la cueva principal. Se puede ir en tren.
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6El barrio indio de Kuala Lumpur, pegado a la estación KL Sentral, donde el arroz servido en hoja de plátano comparte la calle con templos hindúes, chinos, budistas e iglesias.
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7Más de 7000 piezas del mundo islámico, de la India a China y la península malaya, en 12 galerías bajo cúpulas de azulejo turquesa, cerca de la Mezquita Nacional.
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8Mezquita modernista de 1965, con un techo que recuerda un paraguas abierto, minarete de 73 metros y espacio para 15 000 fieles. Abierta a visitantes entre las oraciones.
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9Barrio malayo creado en 1899 para mantener la vida de aldea dentro de la ciudad, con casas bajas, mezquita y comida callejera, a una pasarela de las Torres Petronas.
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10Las torres gemelas más altas del mundo, con 452 metros, un puente entre los pisos 41 y 42 y un parque con fuente y espectáculo de luces a sus pies.
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11Calle paralela a Bukit Bintang que se llena de puestos y mesas en la acera al oscurecer, con cocina china y tailandesa servida hasta tarde.
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1Arthur Benison Hubback, arquitecto británico del Departamento de Obras Públicas, diseñó esta mezquita de cúpulas y arcos en estilo mogol, inaugurada por el sultán de Selangor en diciembre de 1909. Ocupa un terraplén elevado justo en la confluencia de los ríos Klang y Gombak, ese barro que bautizó a la ciudad. Las orillas ganaron fuentes e iluminación de colores con River of Life, un proyecto de revitalización de los ríos.
Para entrar, pase primero por el mostrador de información. Los visitantes no musulmanes reciben una túnica cuando la ropa no cubre lo suficiente, y las mujeres también un pañuelo para el cabello. Los zapatos se dejan en los estantes de la puerta. Durante las oraciones la visita se suspende.
2Hoy parece solo un enorme césped, pero antes era el Padang, el campo de críquet del Royal Selangor Club, punto de encuentro de la élite colonial. A la medianoche que abrió el 31 de agosto de 1957, la bandera británica bajó y la de la Malaya independiente subió aquí. Una placa redonda de mármol negro marca el lugar, cerca de un mástil de 95 metros, y la plaza todavía recibe el desfile anual de la independencia.
Al otro lado de la calle está el Edificio Sultan Abdul Samad, que albergó las oficinas del gobierno colonial en 1897. De estilo indosarraceno, o neomogol, el edificio parece haber salido de la India mogola y haberse detenido por error frente a un campo de críquet inglés.
3En la Jalan Tun H.S. Lee, entre tiendas chinas, aparece el gopuram: la torre de entrada de cinco niveles y casi 23 metros, con más de doscientas figuras de dioses y guardianes. El templo nació en 1873 como santuario privado de la familia de K. Thamboosamy Pillai y se trasladó a esta dirección en 1885.
Aquí se guarda el carruaje de plata que, desde 1983, lleva la imagen de Murugan por las calles hasta las cuevas Batu en el festival del Thaipusam. Quítese los zapatos antes de entrar, vaya con hombros y rodillas cubiertos y recuerde que es un templo en plena actividad: fotografíe a los fieles solo con permiso.
4Buena parte de los mineros que levantaron Kuala Lumpur era cantonesa o hakka, liderada por el kapitan chino Yap Ah Loy, que llegó a montar una fábrica de tapioca en esta misma calle. Hoy la Jalan Petaling está cerrada a los coches y, desde 2003, cubierta por un techo verde apodado el Dragón Verde, que vale oro cuando cae el chaparrón de la tarde.
La regla de la casa es regatear con buen humor. Entre un puesto y otro, busque comida: wanton mee, pollo hainanés, curry laksa. En el callejón Kwai Chai Hong, seis murales interactivos cuentan la vida antigua del barrio, y el Central Market, un antiguo mercado convertido en feria de artesanía, queda a una caminata corta.
5Primero viene la estatua: Murugan, divinidad hindú, todo dorado, de unos 43 metros, inaugurada en 2006. Detrás, 272 escalones, pintados en 2018 con colores distintos, suben hasta la Cueva del Templo, un salón de techo altísimo con santuarios. El templo existe desde 1891, y el Thaipusam, que reúne a cientos de miles de fieles entre enero y febrero, se celebra aquí desde 1892.
Los macacos cangrejeros viven en la escalinata y reconocen una bolsa de merienda desde lejos: deje la comida guardada y no alimente a ninguno. Hay código de vestimenta con rodillas cubiertas, y quien llega con ropa corta puede alquilar un sarong al pie de la escalera. En la base, la Cueva Ramayana, con escenas de la epopeya y un Hanuman de 15 metros en la entrada, cobra entrada aparte.
6El nombre delata el origen. Tras el incendio y la inundación de 1881, la administración británica empezó a exigir ladrillo y teja en las construcciones, y Yap Ah Loy compró este terreno de arcilla para fabricar los ladrillos de la nueva ciudad. Hoy Brickfields es la Little India de Kuala Lumpur, con comercio indio a lo largo de la Jalan Tun Sambanthan, la antigua Jalan Brickfields.
El barrio es más mezclado de lo que sugiere el apodo: el templo Sri Kandaswamy Kovil, de 1902, comparte el barrio con el Buddhist Maha Vihara, fundado en 1894, con templos chinos y con varias iglesias. La visita termina sentado, frente a un banana leaf rice.
7Inaugurado en 1998, el Islamic Arts Museum Malaysia es el mayor museo de arte islámico del Sudeste Asiático, con más de 7000 objetos. Las cúpulas turquesa del exterior ya anuncian el tono: aquí todo es ornamento, patrón geométrico y paciencia de artesano. La primera planta reúne arquitectura, manuscritos del Corán y las artes de la India, China y el mundo malayo; la segunda, armas, tejidos, joyas, monedas, metal, madera y cerámica.
Busque la Sala Otomana, una habitación del siglo XIX restaurada por completo, y la iluminación central del Corán Real de Terengganu, de 1871. Es también el mejor refugio para las horas más calurosas de la tarde.
8Inaugurada en agosto de 1965, ocho años después de la independencia, la Mezquita Nacional cambió las cúpulas tradicionales por hormigón y líneas rectas. El techo principal, en forma de estrella, recuerda un paraguas abierto; la parte alta del minarete de 73 metros, uno cerrado. El proyecto salió de un equipo de tres arquitectos del Departamento de Obras Públicas y tiene capacidad para 15 000 personas.
La entrada es gratuita y funciona en franjas de horario entre las oraciones, más cortas los viernes. En la portería, quien no lleve brazos y piernas cubiertos recibe una túnica prestada, y las mujeres, un pañuelo para el cabello. Los zapatos se quedan fuera, y conviene seguir las indicaciones del personal sobre dónde circular.
9En 1899 se reservó un terreno para que familias malayas mantuvieran el modo de vida de kampung, de aldea, dentro de la capital. Más de un siglo después, Kampung Baru sigue siendo bajito: casas antiguas de madera junto a otras de hormigón, la Masjid Jamek Kampung Baru y, al fondo, las Torres Petronas mirándolo todo desde arriba.
El barrio es conocido por la comida malaya, y la Jalan Raja Muda Musa es la calle para desayunar nasi lemak. Los planes de reurbanización y las negociaciones con los vecinos se arrastran desde hace años, así que recuerde que es una zona residencial y fotografíe las casas con discreción. Para salir, la pasarela Saloma Link cruza el río Klang hacia las torres.
10Entre 1998 y 2004, ningún edificio del mundo era más alto, hasta que el Taipei 101 se llevó el título. Tienen 88 pisos y 452 metros hasta la punta, y la planta de cada torre, diseñada por el arquitecto César Pelli, parte de un símbolo islámico, el Rub el Hizb. El puente de dos plantas une los bloques en los pisos 41 y 42, a 170 metros del suelo.
La visita de pago incluye el puente y el mirador del piso 86, con un número limitado de entradas por día. La parte gratuita también vale la pena: el KLCC Park, con casi 7 hectáreas, tiene pista de running, piscinas poco profundas para niños y una fuente con espectáculo de luces. La mejor foto de las torres, por cierto, sale desde el parque y no desde dentro de ellas.
11De día, la Jalan Alor pasa casi desapercibida en el Triángulo Dorado, la zona central de Bukit Bintang. Es de noche cuando despierta: se abren puestos y cafés, las mesas ocupan el frente de los restaurantes y el humo de las parrillas va tomando la calle. La cocina es sobre todo china y tailandesa, ideal para pedir varios platos y compartirlos con toda la mesa.
Funciona como cena fácil después de las torres, a un trayecto corto en Grab. El riesgo real aquí es pedir demasiados platos en la primera mesa y no tener espacio para la segunda. En una calle tan turística, mirar la carta con precios antes de sentarse evita sorpresas en la cuenta.
El KLIA queda a unos 50 km al sur de la ciudad. El tren expreso KLIA Ekspres va directo hasta KL Sentral en menos de media hora; el KLIA Transit hace el mismo trayecto con paradas.
La aplicación Grab es la forma más sencilla de desplazarse, con precio cerrado antes del viaje. Para el metro y los trenes, compre una tarjeta Touch 'n Go, y en el centro aproveche los autobuses gratuitos GoKL, de rutas circulares.
Brazos y piernas cubiertos, zapatos fuera de la puerta y nada de visitas durante las oraciones. Muchas mezquitas prestan túnica y pañuelo, pero un pantalón ligero y una camisa de manga en la mochila ahorran tiempo.
El crimen violento contra turistas es raro, pero hay ladrones en moto que arrebatan bolsos. Lleve el suyo del lado opuesto a la calle y lleve el pasaporte consigo, porque la policía hace controles.
Al comer con las manos, use la derecha: la izquierda no toca la comida. La embriaguez en público está mal vista, así que guarde la cerveza para el bar.
De octubre a marzo, las tormentas del monzón pueden inundar calles. Entre mayo y octubre, el humo de quemas en Sumatra a veces cubre la ciudad; quien tenga asma debe seguir la calidad del aire.
En Kuala Lumpur, el mapa de la ciudad también es una carta. Kampung Baru sirve comida malaya; Chinatown y la Jalan Alor, cocina china hasta tarde; Brickfields, arroz en hoja de plátano. En medio están los puestos mamak, donde el roti canai sale de la plancha y el teh tarik vuela de una taza a otra, y los kopitiam, cafés tradicionales donde el día empieza con tostada de kaya y nasi lemak. El desayuno aquí es cosa seria: se volvió patrimonio de la UNESCO.
Arroz cocido en leche de coco con hoja de pandan, servido con sambal picante, anchoas fritas, cacahuetes, huevo y pepino. Es el plato nacional y, tradicionalmente, viene envuelto en hoja de plátano.
Pan hojaldrado de masa estirada y doblada varias veces, cocido en plancha y servido con dal o curry. Desayuno clásico de los puestos mamak.
El "té jalado": té negro fuerte con leche condensada, vertido de una taza a otra, desde lo alto, hasta que queda con espuma. Se considera la bebida nacional.
Arroz con currys, verduras y acompañamientos servidos sobre una hoja de plátano, especialidad de los restaurantes de Brickfields.
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