Sobre Ruinas de San Pablo
Solo quedó el frente, y basta. La iglesia que levantaron los jesuitas a comienzos del siglo XVII, una de las mayores iglesias católicas de Asia en su época, se incendió durante un tifón en 1835. La fachada quedó en pie sola, recortada contra el cielo en lo alto de una escalinata de 68 escalones, y hoy la sostiene por detrás una estructura de hormigón y acero.
Acércate y lee la piedra: hay una Virgen pisando una hidra de siete cabezas, con inscripción en chino, y leones guardianes chinos tallados en la base, probablemente por manos de artesanos japoneses convertidos por los jesuitas. Detrás de la fachada, un pequeño museo y la cripta muestran los cimientos excavados en los años noventa. Pegado a las ruinas está el Templo de Na Tcha, de 1888, que resume Macao en pocos metros.







